Serafín Y Carlota

Serafín Y Carlota

El delfín Serafín y la Gaviota Carlota

 

Serafín está incómodo. El agua empieza a estar demasiado fría, y precisamente ayer hablaba con sus compañeros de que había que ir haciendo un pensamiento ara irse a aguas más cálidas a pasar el invierno que se viene encima.

Mientras nada y sale a ver su paisaje favorito de las Islas Medes, se encuentra a su amiga Carlota, la Gaviota del Cap de la Barra. Con su plumaje intensamente blanco, sabe que está guapa, y presume de ello.

Carlota le dice:

– Buenos días Serafín. ¿preparando el viaje?

El asiente con la cabeza y añade con una voz todavía afónica

– Me da mucha pereza irme. Cada vez me hago más viejo, me canso, y aquí estoy demsiado bien.

– No te preocupes. Cuando vuelvas este paisaje no habrá cambiado. Estará aquí. Y las ganas de volver a venir es lo que te dará fuerzas para regresa en primavera. Mientras, yo vigilaré y me preocuparé para que nadie cometa ningún desastre

– Gracias. Moverme de mi sitio favorito, me desagrada. Y además te echaré en falta. ¿Con quién voy a hablar?

 

Cuando Serafín vuelve a la manada, sus compañeros ya preparan el viaje. Unos hacen las maletas. Otros comen. El más listo diseña la ruta, y a los pequeños se les engrasa la piel ara que no hagan tanto esfuerzo. Serafín se lo mira con un doble sentimeinto. El de pertenecer a una buena manada, y el de ser preso de una manada sin libertad para escoger.


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